Proporciona criterios simples, ejemplos límite y contraejemplos. Mide consistencia con acuerdos entre anotadores antes de escalar. Paga por calidad, no por cantidad ciega. Cuando las personas entienden la intención y el estándar, su juicio produce datos limpios que entrenan modelos más útiles, empáticos y predecibles.
Integra botones de útil/no útil con motivos seleccionables, comentarios libres y reenvío opcional de contexto. Pide permiso explícito y permite optar por no participar. Analiza patrones frecuentes y casos extremos. Los usuarios aportan diamantes brutos que, al pulirse, se convierten en mejoras de producto visibles y celebradas.
Implementa detección de datos sensibles, minimización, retención limitada y seudonimización. Expón políticas claras y auditables. Protege a personas y organizaciones por diseño, no como añadido. Cuando el respeto por la privacidad es incuestionable, la gente comparte ejemplos reales, esenciales para entrenar con situaciones auténticas y riesgos concretos.